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El concurso mensual de fotos de la revista de Airasia

Articulo

Cuando volví a Bangkok del viaje por el sur de Tailandia, volé con Airasia. En el avión leí la revista de viajes Travel 3Sixty. La mayoría de compañías áreas tienen sus propias revistas pero suelen ser bastante aburridas. Esta me gustó.

En las últimas páginas vi que hacían un concurso mensual de fotografía y decidí enviar una que había tomado mi hermano, Alan, y que me parecía genial. Eso fue en Agosto. Hace dos semanas me comunicaron que había ganado, que la foto sale publicada en la revista que celebra los 10 años de la aerolínea, y que me daban un par de noches en un hotelazo de Kuala Lumpur. ¡Gracias Alan! Ya tengo excusa para volver a la capital de Malasia. A ver si coincido otra vez con el festival del Thaipusam.

La foto ganadora:

Premio-Fotografía Airasia

Si recientemente habéis volado con Airasia y queréis participar en el concurso, enviad una foto a travel3sixty@airasia.com con la palabra Snapshot en el Asunto. Debéis dar vuestro nombre, dirección y teléfono. Os recomiendo enviar fotos de países a los que vuele esta aerolínea y comentar cuando volasteis con ellos. Por último, recordad que si ganáis, las noches que os dan son para un hotel en Kuala Lumpur.

Foto ganadora

Fotos de Tailandia—-Fotos de Bangkok—-Fotos de nuestros viajes



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Comentarios

  1. La revista es muy buena, me gustarìa que le dedicaran una ediciòn a resaltar a los venezolanos que se caracterizan por poseer una piel negra. les dejo el siguiente artìculo:

    Vargas mantiene los rasgos que se convierten en una melancolía al aire libre que se puede notar en la presencia de los venezolanos que poseen una piel negra
    Por Brunilde I. Palacios Y Antonio José Guevara.
    Vargas es un área geográfica que se caracteriza por poseer una población de pigmentos de tonos entrecruzados donde se deben construir opciones para redimensionar al imaginario que se encuentra en circunstancia de debilidad manifiesta (fundamentalmente las poblaciones que se caracterizan por poseer una pigmentación negra), como sus diferentes formas de ver las cosas, lo cual se ha transformado en fuentes para formular criterios y líneas de acción en la búsqueda de su fortalecimiento, donde se han mantenido con mucho más fuerza, los rasgos y la simbología de una presencia que fue el producto del desarraigo africano, por parte de los imperios europeos y la aristocracia africana que tiene sus raíces en el caribe americano, donde la presencia del fenotipo negro se impone, y que sentimos, que no ha sido tomado en cuenta por quienes se encuentran encargados de crear las políticas públicas, a pesar que somos una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica, y pluricultural, las cuales requieren de una, infraestructura humana especializada, un organismo que permita monitoréalas y evaluarlas, unos recursos materiales que permitan llevarlas a cabo y concretizarlas, puesto que sin estos, se hace imposible llevar a cabo un proyectos de esta magnitud, en el que las mayoría se sientan representadas y en el que se hace necesario estimular la necesidad de ver al gobierno como legítima expresión de la interpretación mayoritaria de los intereses generales de la sociedad, porque se hace imprescindible sacar al varguenses de ese letargo en se encuentra, que lo hace seguir viviendo de espalda a lo que lo rodea, con un derroche de indiferencia, destrozados por esa mezcla de incuria, apetito depredador y capacidad infinita de mirar para otro lado, sin darse cuenta que vive en una irla desierta, indiferentes a lo que serpentea entre el cerro y el mar, como que si estuviera en una dimensión virtual, en la que los seres y las cosas se desenvuelven en un universo aparentemente dotado de las mismas magnitudes que vértebra la realidad de los otros, lo que viven y mueren en los espacios margínales, en el que nos importar el acontecer de los cotidiano y mucho menos, si están cargadas de sabias marcas instintivas.
    Es en este sentido, se debe hacer énfasis en criterios que promuevan la unidad y la participación con miras al fortalecimiento del potencial de las poblaciones de pigmentos negros que se encuentran en el Estado Vargas, como la consolidación que implican el impacto que se encuentra inherente en los procesos de cambios y en la presencia de su potencial como seres inteligentes que vivieron un proceso de desarraigo que los llevó a formar parte de la estructura social venezolana en diferentes escenarios como factor de cooperación e intercambio que conllevó a una verdadera experiencia de integración (recordemos que Venezuela se convierte en República a partir de 1811 y son muchos los autores que determinan que este momento se encuentra caracterizado porque se consolida un pacto de clases que se viene a concretizar a partir de 1854 y en condiciones poco favorables para los venezolanos que se caracterizan por poseer una piel negra), que nos lleve a incidir en propiciar un ambiente de diálogo, comunicación e intercambio en problemas que han marcado pautas y que no han permitido generar una serie de lineamientos que garanticen una alta capacidad de intervención, que produzcan un impacto positivo sobre estas poblaciones que se encuentran en situación de discriminación, y vulneración, pero que fundamentalmente genere un ciudadano con altos niveles de apreciación y disfrute para de esta manera, respetar las diferencias, preservar, afirmar y proyectar las identidades locales, la memoria colectiva, el sentido de pertenencia, el arte en todas sus expresiones, en el que se reconozca, crear un vínculo sistemático en función de la unificación y por otro…, mejorar las condiciones sociales que reconozcan el esparcimiento de sus potencialidades creativas, con la finalidad de desencadenar un proceso de reafirmación e integración que entierre el empirismo que no toma en cuenta la experiencia como acto de formación y esencia de todo conocimiento, que no ha ayudado a que la gestión, del imaginario que posee una melanina negra se coloque en los albores de la crítica universal y se desvincule de ese “hacer” y “dejar hacer” que solamente ha fortalecido una visión reduccionista y fragmentaria, divorciada de las circunstancias políticas, económicas y sociales, que ha conllevado a un desgaste acelerado que impide la relación activa, democrática y permanente con las instituciones que se encuentran en el área.
    Por otro lado sentimos, que por el hecho de haber formado parte territorial, política y administrativamente del Distrito Federal, y quizás en razón también de su proximidad con Caracas, el Litoral Central (hoy conocido como estado Vargas ), nunca llegó a tener en materia artística un desenvolvimiento autónomo que lo librara de la absorción de la Región Capital de Caracas (nótese que a pesar de haberse creado la Galería Armando Reverón que quedaba detrás del Castillete, nunca los creadores de pigmentos negros, tuvieron la oportunidad de exponer sus obras en ese recinto y mucho menos en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, etc.), y fue tanto su sumisión que lo que se producía en tierras varguenses, tenía como fin alimentar su voracidad. Esto representa, que no existió una institución rectora que se encargara de sistematizar el desarrollo de las diferentes expresiones de la cultura, a pesar que se generaron propuestas para su desarrollo ( Véase el Caso del Centro de Animación Vargas, el Complejo Cultural José María Vargas, la Fundación Armando Reverón y otros), las cuales fueron presididas por quienes tuvieron en sus manos la presidencia del CONAC, los cuales desconociendo al varguense, pusieron a sus antojos en sus administraciones, sus amigos o cualquier compañero de partido, cuestión que no ha cambiado y que se sigue manifestando a través de la nuevas Plataformas Cultural y Gabinete Cultural implantadas por el Ministerio Para el Desarrollo de la Cultura, presididas por gerentes de Caracas y de la Guaira, donde se ha irrespetando el principio de la autonomía, consulta, protagonismo, participación, descentralización, etc., como que si no existiera gestores capaces de crear políticas que eleven el nivel espiritual y los destinos en materia artístico-cultural en Vargas, es decir, se le quita la oportunidad al sector de opinar y decidir sobre las políticas a implementar para seguir imponiendo desde la Región Capital, sus acólitos, sin tomar en cuenta que este tipo de experiencia ha incrementado la subordinación y un resentimiento al poder central, a pesar que se destinaron grandes flujos importantes de recurso financieros por partes de las diferentes instituciones públicas que se establecieron en la región ( Acordémonos que Vargas ante de ser Estado, fue Departamento, después Municipio. Esto quiere decir que dependía de los intereses de los grupos dominantes ) y por otro lado, porque siempre se le ha tomado en cuenta, como eje de la actividad portuaria para el ingreso y egreso de mercadería y tráfico de viajeros, los cuales, no han sido aprovechados como espacios culturalmente productivos, difusivos y auto-gestor.
    Este sometimiento y resignación al poder central ha traído como consecuencia un bajo autoestima y una dependencia que no ha permitido el desarrollo de los varguenses que se caracterizan por poseer una piel negra, ya que no existen espacios específico y aptos que permitan que el acto de crear, se convierta en formas de abordar al imaginario sin ataduras y con libertad, sin tener que plegarse a las condiciones centralistas que valoraban al Litoral Central, como un espacio de ser considerado imposible de ser considerado a la luz de la dinámica que otorga sentido a los hechos creativos como objetos de artes y de expresión como representación de la realidad individual y colectiva de los hombres organizados en sociedad, casualmente son estas fuentes, las que sirven de base para reafirmar y evidenciar sus propias potencialidades y capacidades para crear y realizarse como persona, tráfico o como el sitio recreacional por excelencia, de los vacacionistas caraqueños y no como el entorno que inspiró y estimuló en el siglo XIX y XX, a grandes científicos, artistas, aventureros, poetas, ingenuos y naturalistas que manejaban el dibujo, la pintura, la ilustración, la acuarela y la fotografía como una herramienta de trabajo útil para documental visualmente sus investigaciones y que vieron vivencias y conversatorios de diferentes tipos en las comunidades negras y otros que encontraron en la óptica del Litoral, un fogonazo para alimentar el espíritu, una melancolía al aire libre, por lo mágico y maravilloso que se encuentra en el esplendor de sus paisajes y que le permitió al negro Feliciano Carballo (Pintor de la Imaginación autóctona), proporcionarnos las imágenes más identitaria de la cultura plástica Litoralense y quien ofreció en 1.947, una concepción completamente antípoda de todo naturalismo, donde en sus obras se contemplan un mundo gozoso y feliz, que conserva de la cultura venezolana de pigmentos negros, que se puede traducir, simbólicamente en un lenguaje en el que se mezclan, imágenes y sonidos, explayados en un universo plano, a manera de mapa ancestral de la cultura negra, donde oímos el color contar cuentos y consejas, hasta hacer que el folklore mantenga un diálogo vivo con la magia que termina exaltándolo por una vía vinculada a la abstracción. O en Arturo Nicomedes Camacho, quien no sólo mantuvo en sus lienzos sus vivencias, el paisaje en regiones como Chuspa, Caruao, sino sus diferentes temáticas, al darle profundidad a la atmósfera del lugar, plasmándola y expresándola mediante una singular facultad de penetración de la realidad de las cosas, convirtiéndola en una densa fuente luminosa , en que pareciera que se sintetizara todos los colores del prisma y a través de cuya opacidad, las formas se hacen vibrantes hasta adquirir una fantástica movilidad. Como el caso de Baudilio Díaz, Gerson David Guzmán, Yesenia Davoise, Elio Pírela, Juan Pírela, José Morales e Isabel Felicia, a pesar de tener técnicas distintas, lograron a través de sus lienzos, absorber de lo más recóndito de esta tierra, las imágenes que les permitieron transformar el hecho creador para transformar su percepción en obras reales, logrando que el espectador adsorbiera su imágenes, transformándolas en construcciones preceptúales que se identifican con la forma de ser del guaireño. O el caso de Israel Iriarte y Juana Castillo quienes se arman de esa paciencia que caracteriza al guaireño, que al apoderase de diversos materiales, desgarran imágenes que les brinda la invisibilidad de los espectro que deambulan a orilla del oleaje para producir objetos artísticos caracterizados por su volumen, donde se resalta las imágenes de la mujer de pigmentos negros y dentro de ésta, su belleza corporal, que dejan en la espesura, el sorbo de la primera mirada y su transparente lujuria de mujer profana que abanica sus gracias, en noches de tristezas fugases.
    Fue Vargas un segundo escenario para muchos artistas caraqueño de piel negra (Jacobo Borge, Alirio Palacios, etc.), lo que explica que la obra producida aquí, fue hecha en estrecha convivencia con el mar, sus montañas, donde la cultura negra al igual que la europea y la aborigen, siempre estuvo presente, y lo más triste es, que se haya visto como un capítulo de extensión del arte caraqueño.
    Actualmente Vargas se nos presenta como un espacio que tiene una memoria perforada, producto de varios desastres naturales de inmensas proporciones, ocasionada por las constantes lluvias que cayeron durante el mes de Diciembre ( años 1999, 2000) y la vaguada de febrero del 2.005, que propiciaron varios deslaves que arrastraron grandes masas de tierras y sólidos vegetales (piedras, trocos, etc.), arrancados con fuerza, desde las cumbres de las montañas, deslizándose velozmente para destruir a su paso gran parte del desarrollo urbanístico, servicios y vialidades, así como la desaparición de muchos de sus pobladores. Esta experiencia quedó grabada en la memoria de sus ciudadanos, en vista que le quitó a la lluvia su aspecto de dama nostálgica y melancólica que permitió ver la esencia del ser humano y por otro lado, la bipolaridad de lo divino y lo demoníaco, orden y caos, bien y mal, al darse situaciones patológicas que no correspondían con el momento y donde se produjeron alteraciones de los estados de conciencia que llevó al individuo a cometer atrocidades en contra de su naturaleza y del poder divino que se manifiesta, en esa cosmología omnipresente que forma parte de lo humano. Esta situación se encuentra presente y no ha sido explotado por los entes que se encuentra gestionando las implicaciones que forman parte del hecho creativo, porque por un lado se subestima y estereotipa al guaireño y por otro, no se ha tenido la capacidad para entender que Vargas es una fuente de múltiples atmósferas que permite activar, sensibilizar y comprometer la experiencia creadora, para entender que la perdida es dolorosa, irremediable, definitiva y se esconde detrás de todo acto cotidiano, se disfraza, transforma, desvanece y reaparece, una y otra vez, constantemente para recordarnos el sabor desolado de su significación y nos lleva a pensar desde el lugar de la nostalgia, la devastación que sufre la memoria cuando es sometida a confrontarse con lo que queda después de una catástrofe, los residuos de un recuerdo que ya no hallan, ni se hallan en el nuevo paisaje, arañado o destruido por la furia de la naturaleza y que ha permitido el ansia imposible por volver a las fuentes del recuerdo y a la vez, al duelo de la memoria.
    Espacio que ha contribuido al desarrollo de lo artístico-cultural y que ha construido un sistema de representaciones que se mantiene allí, porque no hemos valorado la necesidad de tomar otra actitud que permita ampliar nuestro panorama de matices. Es por ello, que se debe incidir en crear iniciativas que faciliten el proceso creador, su difusión y animación, que promuevan la capacitación y formación, los factores generadores de obras, los procesos de imaginación, descubrimientos e innovación de los diferentes creadores, hacedores y trabajadores culturales de los ciudadanos de pigmentos negros que contribuyeron a la creación de la venezolanidad, como fuerza generativa que debe garantizar la transformación integral de la sociedad varguense y por otro lado, erradicar la temáticas que tienen que ver con los procesos espontáneos (cultura populares, tradicionales, etc.) de creación colectiva, que ven a los artistas tradicionales sin capacidad para producir innovaciones, descubrimientos y ser meros reproductores de una tradición:
    Lo que representa, que hay una necesidad de profundizar los procesos que tengan que ver con la creatividad, la inventiva, la imaginación productiva, la sensibilidad de percepción, comprensión de los valores y la salud del espíritu y buscar que estos, se conviertan en la energía que permita producir una autentica vida socia donde lo negro, sean valorados y tomados en cuenta sin obstáculos, en las diferentes políticas publicas los diferentes proyectos nacionales, ya que esto representa, una cultura muy arraigada que se hace visible en los diferentes pigmentos que conforman nuestro país, con la finalidad de configurar una realidad más humana y digna, basada en el respeto mutuo, la fraternidad para crear, construir y mejorarnos, superando el abuso, la pobreza, violencia, la discriminación (características del mundo hostil que estamos viviendo, donde el positivismo como paradigma mantiene su hegemonía), asumiéndola desde perspectivas y paradigmas de desarrollo, a partir de nuevos constructos teóricos y enfoques que permitan superar los modelos parcelados, anacrónicos que formado a ser parte de las políticas públicas implementadas por los diferentes gobiernos que formaron parte de la Democracia Representativa y que creemos que hoy el Gobierno bolivariano puede implementar, con creatividad, conocimiento, innovación, descubrimiento y esencialmente con la pasión y la fuerza generativa que logra redimir y recomponer los causes de una sociedad fragmentada. Es por ello, que se debe asumir un compromiso con una nueva valoración, más dinámica y acorde con la compleja realidad local, y una firme conciencia con respecto a la institucionalidad que reclamamos, donde se debe destacar e interpretar el valor de la participación y creación como factor esencial de movilización, organización y cohesión social, en función de fortalecer las condiciones para la promoción de la energía generativa, creativa y constructiva, liberadora de cada uno de los individuos y comunidades que integran nuestro estado, para conducirlos hacia la construcción de una nueva ciudadanía y para ello, es necesario estimular procesos inéditos de innovación y revitalizaremos la vida social, al liberar las fuerzas creadoras, al abrir oportunidades para el desarrollo de la expresión y comunicación, al facilitar el libre acceso al disfrute del producto artístico ( convertido en un bien), al posibilitar las dinámicas que permiten la gestión de los cambios profundos en los contenidos mismos de la vida social, al contribuir que se faciliten las grandes tareas de transformación que tenemos que plantearnos en nuestro estado.

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