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La homosexualidad en Tailandia ¿Es un buen destino para el turismo gay?

Articulo

¿Es Tailandia buen destino para viajeros LGTBI? Sí, sin duda. Tailandia es uno de los mejores destinos para el turismo gay del mundo. He conocido bastantes países y en ningún otro he visto a homosexuales vivir tan abiertamente y sin tapujos su orientación sexual.

En Tailandia he visitado hoteles 4* y 5* en cuya recepción me atendía una persona transexual. En mis años de profesor de español en varias universidades de Bangkok (aquí explico un poco mi historia), prácticamente siempre tenía uno o varios transexuales en las clases de entre 10 y 25 personas. En las escuelas de primaria y secundaria de Tailandia, muchos niños tienen comportamientos que se considerarían afeminados y no pasa nada. Es tan normal. ¿Os imagináis todo esto en España? Yo no. Y eso que España es uno de los países más libres y avanzados en estos aspectos, pero falta mucho para que en España entres a un hotel 4* o 5* y te atienda una transexual con total normalidad.

Cuando daba clases y tenía transexuales en clase, a veces me pasaba que me daba cuenta de ello básicamente porque antes del nombre del estudiante, en la lista de alumnado, ponía un MR, en vez de MS. Y es que si bien en el día a día de Tailandia las lesbianas, gays y transgéneros viven con total normalidad, la ley tailandesa no es tan liberal como la mayor parte de su sociedad. En Tailandia no existe por ahora el matrimonio homosexual –si bien ya hay debates sobre su legalización–. Además, a pesar de tener una de las industrias de la reasignación de sexo –antiguamente llamadas de cambio de sexo– más avanzadas y modernas del mundo y los mejores certámenes de belleza transexual, el cambio de género a nivel legal tampoco está permitido. Si naces hombre, tu ID Card siempre te considerará un hombre a pesar de que te hayas operado todo lo que se pueda operar.

Transexual-por-Bangkok

En resumen, Tailandia es un destino ideal para los turistas gays. Diría que es el mejor destino para ellos de todo Asia. Y es que países económicamente más desarrollados como Singapur, Corea del Sur, Japón o Taiwán, no cuentan con una aceptación social tan alta de las personas LGTBI como la que sí hay en Tailandia. Desde luego, en este tema la sociedad tailandesa puede dar muchas lecciones de tolerancia al resto del mundo.

Dicho eso, os dejo con un artículo que el profesor e intérprete Albert Bosch ha escrito para Mundo Nómada. Albert, a quien ya entrevistamos anteriormente en este blog, lleva más de una década viviendo y trabajando en Bangkok.

La homosexualidad en Tailandia, por Albert Bosch

Como en otros países, en el mundo LGTBI en Tailandia buenamente conviven las cosas buenas con las cosas malas. Y, como casi todo aquí, todo convive con sus contradicciones, a veces ineludibles.

Sí, es cierto que todavía hoy muchos tailandeses viven en el armario, aunque me atrevo a pronosticar que son una minoría, sobre todo entre las generaciones más jóvenes. Que las transexuales no tienen ningún reconocimiento legal en cuanto a su cambio de sexo. Ni los transexuales hombres. Eso es discriminación institucional, y punto. Que el matrimonio igualitario todavía no existe. Más homofobia institucional. Esos asuntos son los que necesitan mejora urgente en Tailandia, y no está claro ni cuándo ni cómo van a solucionarse –la periodista española afincada en Bangkok, Laura Villadiego,  también habló de estos temas en este artículo–.

Sin embargo, esa realidad oscura que vive el mundo LGTBI queda bastante relativizada por las ventajas del día a día. La tolerancia de la sociedad tailandesa hace que tanto gais, lesbianas como trans –hombres y mujeres– tengan una vida relativamente libre para desenvolverse y vivir como son. Sí, he dicho relativamente, porque dependerá con qué realidad la queramos comparar. Hay que tener en cuenta que nos encontramos en un contexto asiático, y que unos pocos kilómetros en cualquier dirección fuera de Tailandia estas realidades son otras, mucho peores, para este colectivo. Y también es cierto que si vamos a comparar con realidades más lejanas, es posible que muchos países occidentales disfruten de mejores vidas para su colectivo LGBTI, sobre todo a nivel de reconocimiento legal.

Principalmente para los hombres gais, Tailandia y en especial Bangkok son un pequeño paraíso. Y seguramente es por eso que Bangkok atrae a millones de turistas, inmigrantes y expats en busca de diversión, de una vida más libre o de una relación que en sus países de origen sería rechazada, clandestina o simplemente imposible.

El mundo LGTBI de Tailandia es más complejo de lo que parece

Sin embargo, para los locales las cosas son quizás diferentes, más complejas que para los extranjeros. Y es que ver las siglas LGTBI de Tailandia con un prisma occidental hará que nos perdamos muchos detalles o incurramos en muchas falsas creencias. Sin ir más lejos, el concepto de transexualidad occidental suele distar de las kathoey (กะเทย) tailandesas. Y es que las kathoey, (no son “los” sino “las”, para entendernos, las mujeres trans) a veces mal llamadas ladyboys (¡qué horrible palabra!), tienen especificidades que no comparten con sus homólogas trans de occidente. Por ejemplo, que a menudo no se consideren mujeres sino como un tercer género, o que en un momento de su vida puedan volver a vivir como hombres. Con la globalización quizás esas diferencias se perciben cada vez menos y el concepto trans poco a poco se convierte en un término aglutinador que incluye a este tercer género, o mujeres de segundo tipo, como se las llama en tailandés.

Calle de ambiente gayCalle de ambiente gay en Bangkok, durante el día

La aparente aceptación de las kathoeys tiene en realidad un trasfondo cruel. Para hacernos una idea, muchos tailandeses ven en las kathoeys (o en cualquier sexualidad no normativa) la creencia budista tailandesa la vida que nos toca vivir en el presente es producto de lo bien o mal que nos portamos en la vida anterior. Un premio o un castigo. Así, lo buenos o malos que seamos en esta vida nos condicionará la próxima. Seguramente por eso la gente que vive desgracias, penas o desórdenes en esta vida es vista por los demás tailandeses con una mezcla de compasión y miedo. Y precisamente ese es el caso de las kathoeys; tener que vivir en un cuerpo desordenado, como un hombre que quiere ser mujer, es percibido como un castigo por haber vivido una vida sexual no apropiada en la vida anterior. Aunque nada está escrito sino que son más bien sensaciones o creencias sin mucho fundamento, esto puede hacerse extensible a los hombres gays, o a cualquier persona que se aleje del canon heteronormativo. Así, mucha gente considera que están viviendo un castigo. Así, tras esa supuesta aceptación se esconde un sentimiento de “algo hiciste para vivir esto”.

Actrices del Calypso Cabaret

Actrices del Calypso Cabaret de Bangkok saludando al público

Una práctica común en Tailandia es el mezclar gays y kathoeys, meterlos en el mismo saco. Recuerdo una vez que un taxista, al decirle que yo era gay, me preguntó si me vestía de mujer o si quería ser una mujer. Que yo le dijera que no lo descolocó totalmente, no entendía nada. Y es que con el tiempo vi que en Tailandia todavía muchos meten en el mismo saco al gay y a la kathoey, todo acaba siendo tut (ตุ๊ด): esta palabra define a alguien a quien se considera afeminado, no hombre, sujeto chistoso, bromista e histriónico al que no hay que tomarse muy en serio. De hecho, esto supone un tipo de discriminación que se refuerza con la imagen que se da de los gays en los medios: frívolos, obsesionados con cualquier hombre que pase por delante, chistosos y deslenguados. Algo parecido ocurre con las kathoeys, con el añadido de que ellas tienen que ser muy buenas en algo (normalmente tienen que ser muy guapas o muy sobresalientes en algún área) y que por ser personas especiales, pueden ser útiles para atraer la buena suerte o poseen poderes sobrenaturales o esotéricos.

Jugando en la playa

También los gays tienen sus propias especificidades locales. El concepto gay de hecho es importado de Occidente y es bastante flexible, así que a veces se solapa incluso con el de kathoey. Por ejemplo, un gay en Tailandia puede decir que no es un hombre, refiriéndose a que no es un hombre heterosexual. No se me ocurre que un gay occidental diga lo mismo o deje que el término hombre se aplique solamente al hetero.

También, muchos gays en Tailandia son dados a identificarse intensamente con el papel de activo o pasivo, algo que parece de generaciones anteriores en Occidente, pero no en Tailandia. La realidad quizás es diferente y realmente muchos serán versátiles, pero el papel de activo o pasivo les servirá para presentarse y relacionarse con sus amigos gays de una u otra manera.

¿Se sale del armario en Tailandia?

En cuanto a los armarios, ocurre que en Tailandia no se habla de sexo con la familia, así que es común que un hombre homosexual nunca haya explicado en casa que lo es. Seguramente el comportamiento, los amigos, o la falta de novias a cierta edad dejará claro que el niño es gay, aunque no se verbalice. En el caso de los tailandeses de familias chinas, a menudo más conservadoras, el hecho de no poder abandonar el techo familiar hasta que no llegue el matrimonio hace vivir situaciones más incómodas. Un cambio de ciudad para estudiar o trabajar será la excusa para poder salir de casa y poder disfrutar de una vida más libre. O sucumbir al deseo familiar, casarse y llevar una doble vida, es algo que se puede encontrar incluso entre gente joven.

Cheerleaders thais

El famoso Pride, la rúa LGBTI que se celebra en muchos lugares del mundo, en Tailandia se ha suprimido. Ni Bangkok ni Chiang Mai celebran este tipo de actos, por presiones de grupos conservadores que denuncian estas manifestaciones como una falta de respeto a la cultura tailandesa, y por la baja implicación del colectivo. Quizás porque muy pocos se sientan orgullosos de “no ser un hombre”, o por aquello de que mostrarse en público de manera abierta es poco decoroso para la cultura, las rúas que se celebraron hace muchos años pasaron a mejor vida. En su lugar, el Songkrán se ha convertido en un Pride no oficial, atrayendo a miles de gays de toda Asia durante la semana de fiestas y guerras de agua en la calle.

Las lesbianas: Las toms y las dee

El tema de los roles se repite muy marcadamente entre las lesbianas. Tenemos a la masculina y a la femenina. La dualidad de la tom (la camionera) y la dee (que viene del inglés lady) era hace unos años como una emulación de las relaciones heterosexuales en las que una hacía el papel de hombre y la otra de mujer. Comportamiento, ropa, todo dejaba claro que una era más macha que Schwarzenegger o más femenina que Hello Kitty. Sin embargo, con el tiempo las relaciones se han diversificado y se pueden ver hoy relaciones de dos toms, de dos dees, o de incluso una tom y una kathoey, algo quizás inaudito en otros países.

No hay que confundir a las toms con los hombres transexuales, que también existen aunque son escasos y tienen muy poca visibilidad. Ellos quieren vivir como hombres y quizás sí que se parezcan al concepto de transexual que tenemos en Occidente.



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Comentarios

  1. Contrasta mucho con España, donde la legislación está más avanzada, pero la aceptación social, aunque es creciente, aún está en progreso. A ver si pronto empezamos a ver a más transexuales en las recepciones de los hoteles y en otro tipo de trabajos de cara al público en España. Gracias por el artículo, nos ha parecido muy interesante. ¡Un saludo!

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