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Un viaje a Bután en 23 imágenes

Articulo

Nuestro viaje a Bután fue algo improvisado. No es normal improvisar en Bután teniendo en cuenta los requisitos que esta monarquía de 800 mil habitantes en pleno Himalaya, impone a quienes quieran visitarla. En un viaje a Bután es obligatorio ir con un paquete que lo incluya todo de antemano: guía, transporte, hoteles y hasta comida. Es la única forma de obtener un visado de entrada –a no ser que seas indio, bangladesí o maldivo-.

En nuestro caso, el viaje fue organizado 4 días antes de salir. Estábamos a un par de días de que empezara el año nuevo tailandés, las fiestas del Songkran, y aún no sabíamos qué hacer durante esos días festivos. En Songkran prácticamente todas las empresas hacen vacaciones y Mundo Nomada Travel no es una excepción. Pregunté sobre Bután a nuestro colaborador nepalí, que también tiene un operador allí, y al haber disponibilidad decidimos ir. Era un viaje que hacía años que me rondaba por la cabeza teniendo en cuenta la proximidad del país con Tailandia.

Budismo

Bután es un país que protege fuertemente su cultura y tradiciones. Probablemente como pocos en el planeta. Bután es famoso por haber creado la Felicidad Nacional Bruta (FNB) en contraposición del Producto Interior Bruto (PIB). La FNB está basado en 4 pilares: el desarrollo sostenible, la preservación y promoción de la cultura y tradiciones locales –en pocos países del mundo se da una importancia tan grande a la cultura local–, conservación del medio ambiente y el buen gobierno. No obstante, con un salario minio de USD 105$/mes esta supuesta felicidad queda por lo menos cuestionada, aunque habiendo pasado tan solo 5 días en el país no pretendo juzgar la autenticidad del índice FNB.

Nuestra ruta de 5 días de viaje a Bután

En nuestra ruta nos alojamos en tres grandes destinos: Thimphu, Punakha y Paro.

Un viaje a Bután en 23 imágenes

23 fotos que resumen lo que fue nuestro viaje y, a la vez, hablan de las principales curiosidades de este pequeño país.

1) El complicado Aeropuerto de Bután

Thimphu, capital de Bután

Bután solo cuenta con un aeropuerto internacional que está en Paro, la tercera ciudad del país. Paro queda a 1h en coche de la capital de Bután, Thimphu. En la capital no puede haber aeropuerto porque no hay espacio. Bután es todo montañas así que las poblaciones se construyen en los pequeños valles entre montes del Himalaya de hasta 7 mil metros de altura. El valle de la capital, Thimphu, está ya muy urbanizado y además es demasiado pequeño para que tenga un aeropuerto. Así pues, el Aeropuerto Internacional de Paro es el más importante del país y uno de los más complicados donde aterrizar. Acostumbra a aparecer en listas de los aeropuertos más peligrosos del mundo, si bien no hay registros de que haya habido accidentes en él desde 1950. Solo hay vuelos durante el día ya que de noche sería demasiado peligroso. Cada vez que aterriza un avión, cortan la carretera cercana al aeropuerto. Solo dos aerolíneas vuelan a Bután y ambas son locales: Druk Air y Buthan Airlines. En algunas webs aseguran que solo 8 pilotos tienen licencia para aterrizar en él pero tengo mis dudas de la veracidad de ello.

2) Todo incluido en un viaje a Bután

Guía-de-Butan

Nada más salir del aeropuerto nos recibió nuestro guía, Ramesh, y nuestro conductor, Data. Lo primero que nos sorprendió fue su buen nivel de inglés. Ambos hablaban casi perfectamente e iban vestidos con el traje tradicional butanés. Todos los funcionarios y profesionales de Bután deben, por ley, vestir el original traje tradicional cuando están trabajando. También los niños y estudiantes deben llevarlo en los centros educativos. Como he comentado anteriormente, para viajar a Bután es obligatorio llevar un paquete con todo incluido. Además, el gobierno hace tiempo que apostó por tener un bajo volumen de turistas pero que hicieran un gran gasto y es por eso que obliga a gastar un mínimo de entre 200$ y 250$ por persona y día en estos paquetes.

3) La monarquía butanesa, omnipresente

Monarquia Butanesa

Desde que pisas Bután hasta que te marchas, no paras de ver fotos del rey, su familia, y el resto de reyes que han gobernado el país. Más incluso que del Rey Rama IX de Tailandia que, por cierto, era un gran amigo del rey de Bután –en los templos vimos fotos del fallecido Rey Rama IX tailandés–. La monarquía butanesa no es muy antigua. Se instauró en 1907 y el rey actual, Jigme Khesar Namgyel Wangchuck educado en Boston y Oxford, es el quinto de su dinastia desde que su padre abdicara en 2006. Bután está considerado un régimen parcialmente democrático. Hay un jefe de gobierno, el primer ministro elegido por el pueblo, y un jefe de estado, el rey. Oficialmente, la monarquía de Bután es una de las más queridas del mundo si bien el código penal incorpora como delito el hablar mal o insultar a la monarquía. Algo sospechosas son estas monarquías tan queridas que necesitan que la ley limite la libertad de expresión de sus ciudadanos.

4) El Deporte nacional: El tiro en arco

Arquero-butan

Nada más llegar fuimos hasta la capital, Thimphu, y visitamos un campo de tiro en arco, el deporte nacional del país. Bután conserva fuertemente sus tradiciones y entre ellas también sus deportes. Durante nuestro corto viaje vimos más de una vez como practicaban juegos locales. El tiro en arco es el rey de los deportes locales. Disparan a una diana desde una gran distancia y si alguien acierta, los demás participantes lo celebran con un breve baile. Uno de los participantes llevaba un falo atado al arco para que le diera suerte. Fue el primero de los muchos falos que veríamos en la ruta. A pesar de que este es el deporte nacional, los más jóvenes, como en gran parte del mundo, prefieren el fútbol. Al lado del campo de tiro en arco visitamos el estadio nacional de fútbol del país: el Estadio Changlimithang. Un modesto estadio con capacidad parar 8300 personas en el que juega la selección nacional, una de las peores del mundo. De los últimos 94 partidos oficiales que ha disputado ha ganado 7, empatado 8 y perdido 79.

5) El éxito de lo orgánico

mercado de Butan

El primer día también fuimos al mercado de Thimphu. Se trata de un edificio de dos pisos: en el primero venden producto importado, mayormente de India, mientras que en el segundo todo es producto local 100% orgánico. Bután apuesta fuertemente por el cultivo orgánico como medida para conservar el medio ambiente. Según el gobierno, más del 70% de su producción de alimentos fue conseguida sin el uso de productos químicos.

6) Las fortalezas como edificios del gobierno

Fortaleza-de-Thimphu

Bután cuenta con 20 provincias y cada una de ellas dispone de una importante fortaleza desde la que se gobierna. Las fortalezas están divididas en dos partes: la de la administración pública y la de la religión, que sirve como templo y donde viven monjes budistas. El primer día en Thimphu visitamos la más importante del país en la que trabaja el Rey –cuyo palacio está al lado–. La arquitectura de las fortalezas mezcla piedra y madera cortada con impresionantes decoraciones. Fueron construidas pensando en poder ser utilizadas modo de castillo desde el que defenderse de los ataques enemigos. Todas tienen la colorida bandera del país custodiándolas con lo que hay que quitarse la gorra a modo de respeto al pasar cerca de ellas y al visitarlas.

7) El budismo Vajrayana

Budismo en Butan

El 75% de la población es budista Vajrayana, mientras que el 22% son hinduistas. El budismo Vajrayana se considera una variante del budismo Mahayana, el más común en Tíbet; mientras que en otros países budistas como Tailandia, Myanmar o Sri Lanka practican el budismo Therevada. Nuestro primer contacto con la religión local fue el primer día al visitar el Monumento Nacional Choten. Una gran y bonita estupa en el centro de la ciudad construida en honor al rey.

8) Pocos turistas, mucha recaudación

Turistas-en-Butan

Como he comentado anteriormente, el gobierno de Bután obliga a todo viajero a contratar un paquete de viaje que debe costar un mínimo de entre 200$ y 250$ (según la temporada y sin contar vuelos) por persona y día. Este paquete lo incluirá todo: transporte, guía, entradas, comida y hoteles de mínimo 3 estrellas. Un viaje a Bután es caro pero una vez en el país ya apenas gastas puesto que lo llevas todo incluido y todo es muy barato. Solo gastas en las compras y te lo ponen fácil para que lo hagas. Tanto en el centro de la capital, Thimphu, como de la segunda ciudad turística, Paro, encontraréis decenas de tiendas de productos artesanales. Y es que Bután apuesta por tener pocos turistas, pero recaudar mucho con ellos. A pesar de que una consultoría internacional recomendó al gobierno de Bután bajar el precio de los viajes para llegar al millón de turistas al año, el país lo rechazó. El año 2016, el último del que he encontrado cifras oficiales, solo unas 200 mil personas visitaron Bután. Más de la mitad fueron indios puesto que ellos no requieren de visado ni de un gasto mínimo. Entre los 90 mil restantes, había solo unos 750 españoles y menos latinos (en las estadísticas oficiales no figura la cifra exacta de llegadas de ningún país latinoamericano).

9) Viviendo entre montañas de 7 mil metros

Montañas-Butan

En nuestro segundo día de ruta fuimos hasta Punaka por una serpenteante carretera entre montañas. La carretera sube hasta 3100 metros. Allí se para en el Paso de Dochula puesto que hay una cafetería y varias estupas que celebran una victoria militar. Desde lo alto se ve parte de los Himalayas. Y es que Bután cuenta con 18 picos de más 7 mil metros. Solo uno está abierto a los alpinistas. Se dice que el segundo más alto, el Gangkhar Puensum de 7,541m, es el monte más alto sin escalar del mundo. No està permitido hacerlo por razones religioses.

10) 60% de bosques por mandato constitucional

Bosques-de-Butan

Más del 70% de Bután està cubierto de bosques. Y es que la constitución de Bután, como medida para proteger el medio ambiente, obliga que al menos el 60% lo esté.

11) Falos everywhere

En Bután se cree que los falos protegen de los malos espíritus y aportan buena suerte. Es por eso que la imagen del falo, dibujada o cortada en madera, se ve a menudo: en fachadas de edificios, encima de las puertas, en las recepciones de hoteles y hasta colgadas en los arcos de los arqueros.

12) La fortaleza de Punakha

Fortaleza-Punhaka

En nuestro segundo día visitamos la fortaleza Punakha Dzong, la más impresionante del país y la segunda más antigua. Como todas las demás, está separada en dos partes: la de la administración pública y la de los monjes.

13) Puentes suspendidos

Puente-Butan

Al igual que en Nepal, en Bután se utilizan mucho los puentes suspendidos.

14) El Gran Buda de Thimphu

Gran-Buda-de-Thimphu

En nuestro tercer día volvimos a la capital, Thimphu, y visitamos el gran Buda Dordenma que, desde lo alto de una cima, lidera todo el valle. Fue construida en honor al 60 aniversario del cuarto rey, el padre del actual.

15) El animal nacional: ni una cabra ni una vaca

Takin-Butan

El animal nacional de Bután se llama Takin y es un curioso mamífero que parece una mezcla entre una cabra y una vaca. La leyenda dice que fue creado con los huesos de estos dos animales y bien lo parece. El Takin solo se encuentra en Bután y en regiones de Tíbet y Sikkim (India).

16) Cocina prácticamente vegetariana

Comida de butan

De las muchas comidas que hicimos en Bután, creo que solo en 2 o 3 ocasiones probé la carne. Normalmente nos traían 5 o 6 platos y arroz para acompañarlos. El 90% de los platos eran vegetarianos: verduras, setas, huevos y legumbres dominaban la mesa. Los butanses sí comen carne y, en general, les encanta. Por nuestra breve experiencia, pero, se come más bien poca. Y es que los butaneses creen que todos los animales pueden ser reencarnaciones de personas con lo que evitan a toda costa matarlos. Se dice que en Bután no se mata ni un animal puesto que la carne que se consume viene importada de la India.

17) Un país sin semáforos

Sin-semaforos

Se dice que Bután es el único país asiático –quizás junto a Corea del norte– en el que no hay ni un solo semáforo. La policía tiene pues, bastante trabajo. En Thimphu se puso una vez uno, pero no triunfó. El poco éxito de la lucecita y el fervor por lo tradicional de los butaneses hicieron que se sustituyera de nuevo por un policía de tráfico. Las rotondas parece que sí han triunfado.

18) Educación gratuita

Educacion Butan

En Bután la educación preuniversitaria es gratuita. Si los estudiantes son buenos, también la universidad puede serlo. De lo contrario deberán pagársela privada. Para quienes no acceden a la uni, también hay centros de formación estatales en los que se les forma para tener un oficio. Nosotros visitamos uno de ellos en los que se enseñan las artes tradicionales: pintar mándalas, hacer estatuitas de buda y otras imágenes religiosas, trabajar la plata, coser, etc. Nos comentaba Ramesh, el guía, que los estudiantes pueden estar desde 2 meses a 6 años en esos centros según el curso que elijan. Los hijos de la gente adinerada suelen ir a estudiar al extranjero, sobre todo a la India, Tailandia, Japón, etc.

19) Asistencia sanitaria pública

Sanidad butan

También la sanidad es gratuita en Bután. La constitución obliga al gobierno a proveer de sanidad gratuita a la población. Añadir, como curiosidad, que está prohibido vender tabaco en Bután pero no consumirlo. Se puede entrar en el país importado, aunque hay restricciones. También dicen que venden en el mercado negro.

20) El Templo del Nido del Tigre, la perla del país

Templo-del-Nido-del-Tigre

El cuarto y penúltimo día de nuestro viaje los reservamos para la fuera una de las mejores experiencias: la excursión para subir al Templo del Nido del Tigre. La excursión me tomó 4h en total y valió mucho la pena. El Templo del Nido del Tigre, llamado Taktsang, fue construido en 1692 alrededor de una cueva en la que un monje llamado Padmasambhava dicen que meditó durante 3 años, 3 meses, 3 días y 3h en el siglo VIII. Este monje fue quien supuestamente introdujo el budismo en Bután. El templo está espectacularmente construido en un acantilado 900 metros sobre el Valle de Paro y a 3120 metros sobre el nivel del mar.

21) Casi un estado más de India

India-en-Butan

Cuando viajéis a Bután veréis que hay muchos turistas indios y es que la relación entre este pequeño país del Himalaya e India es muy estrecha. Tan estrecha que la moneda local, el Ngultrum, está directamente relacionada a la Rupia india. 100 Ngultrums siempre equivalen a 100 rupias y éstas se pueden usar libremente en Bután. El país acepta ambas monedas. En tiendas turísticas también te aceptan euros, dólares y hasta bahts tailandeses (más de 4 mil thais visitan cada año el país). Bután es el país que más dinero de ayuda internacional recibe de India. Y es que Bután fue en 1947 uno de los primeros países en reconocer la independencia de India. Además, cuando la China invadió el Tíbet en 1950, Bután buscó la protección de la India para evitar sufrir el mismo destino. A la vez, India vio en Nepal y Bután dos países necesarios para la estabilidad en su frontera con la China. Cientos de soldados indios están basados de forma permanente en Bután.
La frontera entre China y Bután aún no está al 100% delimitada puesto que hay una zona, Doklam, que ambos reclaman como suya. En junio de 2017, China empezó a construir una carretera en ella y fue el ejército indio quien les paró los pies. La cosa terminó en un acuerdo, pero fue una muestra clara de las tensiones entre los dos países más poblados del mundo.

22) Bolsas de plástico

Bolsa-butan

En su política medioambiental, Bután tiene casi prohibidas las bolsas de plástico. Cuando compras algo las bolsas que te dan acostumbran a ser de papel, aunque también las hay de plástico.

23) Bañeras de agua caliente medievales

Bano-butan

En nuestro penúltimo día a Bután y después de haber subido al Templo del Nido del Tigre, disfrutamos de unos baños de agua caliente bastante curiosos. Se trata de unas bañeras de madera con pinta medievales ubicadas dentro de un rudimentario edificio. Una parte de la bañera está fuera del edificio y otra dentro. Desde fuera ponen piedras calientes en la bañera para calentar el agua. Obviamente, hay una madera dentro del agua que separa tu cuerpo de las piedras. La temperatura sube rapidísimamente, casi nos cuecen vivos.

Budismo en Butan

La expulsión de los lhotshampa

Termino este artículo hablando de un lado algo más oscuro de Bután: La expulsión de los lhotshampa. Los lhotshampa son una parte de la población del país, de origen nepalí, que han vivido en Bután desde el siglo XVII. En 1988 el gobierno de Bután hizo un censo de la población y más de 100 mil lhotshampa terminaron expulsados del país por no poder demostrar haber nacido allí y por las tensiones que se estaban generando. El gobierno de Bután estimó que el 28% de la población tenía origen nepalí aunque otros cálculos elevaban la cifra al 40%. Muchos de ellos se trasladaron a otros países, como el hombre que contaba en 2013 la historia de su deportación en este artículo de New York Times, Hoy en día, aún más de 18 mil personas siguen viviendo en campos de refugiados en Nepal.

Montes de Butan

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Las curiosidades de Bután en 4 minutos



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